lunes, 27 de agosto de 2012

Maquinaria de Transporte y Recogida de la Uva


MAQUINARIA DE TRANSPORTE Y RECOGIDA DE LA UVA

TRANSPORTE DE LA VENDIMIA

Factores que más inciden en la calidad de un vino son principalmente: la uva como materia prima su metodología de elaboración, un tercer factor de notable importancia, que con frecuencia no se tiene en cuenta y éste consiste en la operación de vendimia, así como en las condiciones de su transporte a la bodega.

Desde el punto de vista enológico y con el fin de potenciar la calidad de los vinos, los racimos deben llegar a la bodega lo más intactos posible una rotura de parte de la vendimia se traduce en:
- pérdida de mosto
- una posible fermentación alcohólica prematura e indeseable
- en unas maceraciones del mosto con las partes sólidas de la uva desaconsejables,
- una oxidación de dichos mostos por parte de las enzimas oxidantes u oxidasas

Para conseguir la integridad de la vendimia se deben seguir entre otras las siguientes normas:
- Limitar en lo posible el número de transvases de vendimia de un recipiente a otro
- Acondicionar lo mejor posible la vendimia en el recipiente de transporte
- Utilizar recipientes de fácil limpieza
- Emplear recipientes construidos de materiales inatacables. Los materiales más utilizados en la vendimia y su transporte son: los plasticos de calidad alimentaria, el acero inoxidable y también el acero común al carbono con un adecuado revestimiento.
- Evitar en lo posible el contenido en impurezas.
- Procurar que el ciclo de transporté; carga, transporte, descarga y retomo, sea lo más corto posible
- Aparte de los aspectos citados, también conviene tener en cuenta otros factores que inciden en la alteración de la vendimia durante su transporte, y que son impuestos por las condiciones de la uva.

La observancia estricta de estas reglas de transporte de la vendimia, aseguran una importante ganancia en la calidad de la uva que llega a la bodega, siendo los recipientes ideales las cajas de vendimia de pequeña capacidad (20 a 30 kg), construidas de material plástico alimentarlo, apilables unas sobre otras sin aplastamiento de la vendimia que contienen, y mejor si tienen el fondo perforado, para evitar la tentación de apretar la uva para que quepa más, perdiéndose entonces el mosto por los orificios que llevan y en caso de que así fuera, evitar que este mosto de mala calidad entre en la línea de elaboración. Las cajas sirven de recipiente primario para depositar la uva cortada de las cepas, y sin cambiar de recipiente viajar a la bodega, pudiéndose alimentar directamente con las mismas la primera máquina de procesado de vendimia (despalilladora, estrujadora, prensa, etc.) e incluso sin tener que utilizar una tolva de descarga o de regulación, generalmente de gran capacidad y que siempre produce importantes roturas en la vendimia.

Los contenedores amovibles desde volúmenes de 1.000 hasta 5.000 kg de capacidad, también son recipientes de vendimia de una gran calidad, pues además de su pequeño contenido y baja altura por sus reducidas dimensiones, pueden penetrardentro del viñedo y permitir la supresión de las operaciones de transvase entre recipientes; precisándose sin embargo de una tolva de recepción en la bodega, aunque ésta puede ser de menor capacidad que las convencionales.

Los recipientes no amovibles o remolques arrastrados por un tractor o formando una sola unidad de transporte, pueden ser de capacidades muy variables desde unos 2.000 a 3.000 kg de capacidad, hasta cifras importantes de tonelaje, donde las roturas por aplastamiento de la vendimia se multiplican con el volumen de la carga. Algunos de estos remolques son específicos para el transporte de la uva, estando construidos de materiales inatacables por el mosto y vaciándose por gravedad basculando e incluso también, por medio de tornillos sinfín o bombas de vendimia soldados al remolque. Otros pueden ser de tipo multiuso, incluso no agrícola, que antes de contener vendimia se deben acondicionar con pinturas especiales o lonas impermeables, con objeto de evitar el contacto directo de la uva con la caja del remolque.

En la planificación de la vendimia y con objeto de que no se produzcan tiempos de espera en el circuito de vendimia - transporte - descarga - retorno, se debe cumplir el siguiente axioma:

Caudal de vendimia recepcionada en bodega > Caudal de vendimia transportada = Caudal de uva vendimiada

EQUIPO DE TRABAJO

En la vendimia manual, un equipo de trabajo suele constar del siguiente personal: un capataz, que organiza las operaciones de vendimia; los cortadores-porteadores, que agrupados por parejas llevan un recipiente de vendimia de pequeña capacidad de hasta 30 a 40 kg (espuertas, cajas, etc.), teniendo por misión separar los racimos de la cepa, situarlos en el citado envase y transportarlo hasta el punto de descarga, retomando de nuevo al tajo donde dejaron de cortar uva; y los transportistas, formados por un conductor de un tractor con remolque, al que raras veces se le agrega un ayudante.

El número de elementos que compone un equipo de vendimia, depende de la producción de uva por hectárea, de la superficie del viñedo a vendimiar y del rendimiento del vendimiador.

VENDIMIA MECÁNICA

DESCRIPCIÓN Y MANEJO DE LAS COSECHADORAS DE VENDIMIA

Las máquinas de vendimiar autopropulsadas se componen de los siguientes elementos básicos:
1. Cabezal de desprendimiento de la uva
2. Recogida y transporte de la uva a la tolva.
3. Tolva de acumulación de vendimia.
4. Eliminación de hojas e impurezas.  
5. Estructura general y elementos complementarios.

Cabezal de desprendimiento de uva
Constituyendo parte del túnel central de la máquina de vendimia, por donde ha de pasar la línea de cepas, está formado por dos o más peines de varillas horizontales sacudidoras articuladas por un extremo en sus paredes y dotadas de un movimiento alternativo, que golpean las cepas a la altura en que se sitúan lo racimos desprendiéndolos o desgranándolos.

Las varillas sacudidoras son de fibra de vidrio, poliéster u otro material plástico, de uno o dos centímetros de diámetro y un metro de longitud, llevando un extremo libre donde golpea a las cepas. Su anclaje articulado es regulable, para que las varillas converjan más o menos a voluntad y varíen su ritmo de movimiento. En todo caso las extremidades libres se encuentran retrasadas respecto de sús anclajes en el sentido de la marcha de la máquina, con lo que la vegetación de las plantas queda aprisionada entre las varillas.

La altura efectiva de los sacudidores, se varía dejando solamente los que corresponden a la zona de racimos, pero también se pueden regular bajando o subiendo el túnel de recolección y suprimiendo las no efectivas. Las plagas laterales, que normalmente llevan de 4 a 6 varillas por cada placa, tienen unos orificios para poder hacer variar su altura.

Las oscilaciones de las varillas se consiguen por medio del giro de una rueda, que acciona una biela situada de manera excéntrica, conectada a una manivela donde está fijada la varilla y que recibe un movimiento de oscilación.

Las placas portavarillas pueden juntarse o separarse, para actuar sobre la vegetación de forma más o menos comprimida, pudiéndose hacer variar también el ángulo de convergencia de las varillas, simplemente haciendo girar las placas manivela que portan las varillas.

La amplitud de estos sacudidores, también puede hacerse variar, modificando el punto de anclaje entre la biela y la placa-manivela, conviniendo amplitudes pequeñas, cuando se vendimian uvas frágiles o muy maduras, o por el contrario grandes amplitudes en vendimias de difícil desprendimiento.

En el año 1987 aparecieron en el mercado cabezales de vendimia, en los que se sustituyeron las varillas sacudidoras de rectas de extremo libre, por barras arqueadas sujetas por sus extremidades, que se introducen por el interior de la vegetación, a la vez que están accionadas por un movimiento alternativo horizontal, que da lugar a una acción vibratoria de alta frecuencia y pequeña amplitud. Las barras son de plástico de un material muy flexible, para que se adapten al espesor de la vegetación y cedan cuando tropiecen con los postes de las espalderas o los brazos de las cepas. Su forma es convergente al entrar en la vegetación, luego en la zona activa o de trabajo de una longitud de 60 a 70 cm, las barras están casi paralelas y muy próximas entre sí y se hacen divergentes a la salida, con lo que su acción sobre la vegetación es más suave que con las varillas sacudidoras, disminuyéndose las roturas de sarmientos, desprendimientos de hojas y roturas de las bayas.

Recogida y transporte de la uva a la tolva
La uva desprendida por el cabezal de vendimia es recogida mediante tres posibles dispositivos:

- Caída sobre escamas rígidas retráctiles, que se abren ante los troncos de las cepas y los postes de las espalderas, dejándola en cintas transportadoras laterales y después verticales, que las llevan finalmente a las tolvas de recogida.
- Igualmente caída sobre escamas rígidas retráctiles, para pasar a cadenas de cangilones que la eleva a la parte superior y la deposita en las tolvas de recogida.
- Recogida de la uva directamente en una cadena de cestillos de plástico flexibles, que se desplazan en la parte inferior de la máquina y en sentido contrario al avance de ésta y a su misma velocidad, por lo que no tienen movimiento relativo respecto del tronco de las cepas, evitando los daños y pérdidas del fruto. Los cestillos llevan la uva de la parte superior de la máquina, en donde por medio de cintas de transporte es llevada a las tolvas de recogida.

Las escamas rígidas retráctiles, situadas en la parte inferior del túnel de recolección, debajo de la zona de desprendimiento de las bayas, son de poliéster estratificado o nylon, de consistencia dura pero algo flexibles, imbricadas o inclinadas hacia los laterales por los que discurren los transportadores. Cada escama está fijada al bastidor de la máquina por medio de una articulación elástica, que la permite ceder cuando tropieza con un tronco o poste de la espaldera y recuperarse cuando los sobrepasan, con lo que se evita que las bayas caigan al suelo o lo hagan de una forma mínima.

Las cintas transportadoras conducen la uva hacia la parte posterior de la máquina, para ser elevada a la parte superior de la misma, por medio de cintas transportadoras verticales, para su conducción a una única tolva frontal elevada, pero necesariamente tiene la primera que regresar por la parte inferior y hacia la parte anterior para continuar con el proceso. Ello trae como consecuencia, que el cabezal de desprendimiento de la uva tiene que elevarse para permitirlo, con el consiguiente impedimento de recoger los racimos demasiado bajos.

Para obviar el referido inconveniente, se sustituyen las cintas transportadoras por cadenas de cangilones de plástico de calidad alimentaria, que no tienen que regresar por la parte inferior, sino que suben con la uva a la parte superior de la máquina, depositan la uva en transportadores elevados que la conducen a las tolvas y regresan por la parte anterior de la máquina, a la zona inferior delantera, para continuar el proceso evitando el inconveniente citado con el sistema anterior.

Tolvas de acumulación de vendimia
Tas tolvas donde descarga la uva dé las cintas o cadenas transportadoras en la parte superior de la máquina, situadas en la parte delantera, laterales o trasera, con una capacidad de unos 1.000 a 2.500 litros, tienen en su parte inferior un tomillo sinfín para un mejor reparto de la carga de uva, evitando su amontonamiento en la zona de caída y accionada en sentido inverso, contribuyen a facilitar la salida de vendimia en la descarga. Las tolvas descargan basculando hidráulicamente en los remolques que esperan en los caminos.

Todavía existen máquinas que descargan la uva lateralmente, hacia un remolque que marcha por la entrelinea de cepas inmediata.

Eliminación de hojas e impurezas
Acompañando a la uva aparecen, en cantidades moderadas si la vendimiadora está bien regulada, hojas, trozos de sarmientos, fragmentos de corteza, restos de madera vieja y otros materiales de cultivo, que es preciso eliminar por el perjuicio que ello supone.

La limpieza se puede lograr mediante extractores de aspiración neumática, que arrastran las impurezas menos densas que la vendimia, al situarlos sobre las cintas o cadenas de transporte. Su ubicación correcta es detrás del cabezal de desprendimiento de la uva, en la parte posterior e inferior de la máquina, así como en la parte superior de la misma y antes de su caída en la tolva de acumulación. En el interior de estos extractores puede situarse un dispositivo triturador de sarmientos, madera, cortezas, etc., existiendo modelos que retoman al circuito de vendimia el mosto depositado sobre las hojas, antes de expulsarlas fuera de la máquina.

La limpieza de la vendimia también puede hacerse por medio de unos cilindros- criba, situados al final de las cintas de recogida de la uva y separado unos centímetros de ésta. El mosto y los granos de uva caen en este espacio, mientras que las hojas y sarmientos pasan por encima del cilindro-criba giratorio, separándose de la vendimia y extrayéndose fuera de la máquina.

Estructura general y elementos complementarios
La unidad básica que engloba todos los elementos descritos anteriormente, constituye una estructura porticada, generalmente con tracción a las cuatro ruedas, predominantemente con dirección en las delanteras y escasamente con las cuatro que mejora el radio de giro. Al girar las ruedas directrices llegan a los 90°, con lo que hasta las máquinas de mayor tamaño pueden realizar giros en espacios de 4 metros de anchura. Las que tienen solo tracción en las  dos ruedas, llevan repartido el peso con el 75 por 100 del total gravitando sobre las mismas, para mejorar la adherencia al suelo.

La totalidad de la máquina y consecuentemente el túnel de vendimia que contiene, pueden elevarse o descender respecto del suelo, mediante un accionamiento mecánico o hidráulico con que van dotadas independientemente cada una de las ruedas; pudiéndose de este modo trabajar en terrenos en pendiente de hasta el 30 por 100 y manteniendo nivelados horizontalmente los órganos de vendimia.

El motor principal, con una potencia de 50 a 100 kW, acciona una o dos bombas hidráulicas, enviando el aceite a presión a unos motores hidráulicos de las ruedas motrices, cintas, cadenas transportadoras, ventiladores y cilindros que realizan el vuelco de las tolvas.

Tratando de mejorar la estabilidad en máquinas altas, el motor, batería y otros elementos pesados, se suelen situar en la parte baja de los laterales, entre las ruedas delanteras y traseras.

El conductor se sitúa en la parte delantera de la máquina, centrado en la misma o hacia la izquierda, para tener buena visibilidad.

Con objeto de aumentar la productividad de las máquinas de vendimia integral, existen modelos donde se pueden desmontar los elementos internos de vendimia, que se construyen en forma de unidad fácilmente desmontable y utilizan el resto, con la incorporación de elementos auxiliares para otros fines, tales como tratamientos fitosanitarios, levantadora-sujetadora-despuntadora de sarmientos, despuntadora, prepodadora y esparcidor de estiércol, además de plataforma de transporte general, toma portátil de fuerza hidráulica y montaje de brazo multifuncional.

Máquinas de vendimias arrastradas
Las primeras máquinas de vendimia fueron automotrices de gran capacidad para trabajar en grandes explotaciones, pero hacia el año 1976 se iniciaron en Francia las llamadas «máquinas de segunda generación», que eran arrastradas por un tractor, de mucho menor tamaño y coste, aunque de menor aceptación.

Los elementos básicos de una vendimiadora arrastrada son los mismos que en una autopropulsada, con la excepción del motor que caracteriza a las autopropulsadas y sus órganos relacionados.

Las máquinas de vendimia integral están especialmente concebidas para cosechar viñedos conducidos es espalderas que no superen los 1,7 metros de altura o algo más, pero las viñas podadas en vaso también pueden hacerlo, si la cruz de la cepa está a unos 60 a 70 cm sobre el suelo y los brazos dirigidos en la dirección de la línea, con una anchura de vegetación que no sobrepase los 30 a 40 cm.

Comparando con la vendimia tradicional manual y generalizando mucho, pues depende de muchos factores, un hombre puede vendimiar unos 120 kg de uva a la hora (1.000 a 1.200 kg al día), mientras que una vendimiadora autopropulsada bien regulada, puede récoqer de 3.000 a 4.000 kg a la hora. Además la jornada de trabajo máxima de la vendimia manual puede ser de 8 a 10 horas al día, realizándose forzosamente durante las horas de luz, mientras que las cosechadoras de uva pueden trabajar jomadas más largas, teóricamente hasta 24 horas diarias, pudiendo vendimiar en, horas nocturnas, con la luz de los focos que llevan y sin ninguna dificultad.

El equipo mecánico necesario para hacer una vendimia mecánica se compone de una vendimiadora y al menos dos remolques de vendimia, de los cuales uno permanece en la parcela con la cosechadora, pendiente de su descarga de uva, mientras que los otros remolques van o vienen a la bodega.

El equipo humano indispensable en la maquinaria de vendimia, se compone de un conductor, que además de atender el control del panel de instrumentos de la máquina, debe ocuparse de la alineación del cabezal de recolección con las filas de cepas, de los productos que expulsan los extractores de hojas, del nivel de uva en las tolvas, de la valoración del trabajo realizado por la máquina en las vides ya vendimiadas, de los posibles atascos en las cintas o cadenas transportadoras, etc. Labores éstas tan numerosas y complejas, que aconsejan la presencia de una segunda persona sobre la máquina, existiendo en algunas de ellas un segundo puesto para este otro operario.

La jomada de trabajo usual es de 8 a 16 horas en vendimia, a las que hay que añadir 1 ó 2 horas diarias más para el mantenimiento de la máquina, que salvo averías consiste en su limpieza y engrase. En los lugares de paso de la uva, debe emplearse grasa de calidad alimentaria para no contaminarla, siendo preferible utilizar este lubricante en el resto de órganos de la máquina, con el fin de evitar equivocaciones.

CALIDAD DE LA VENDIMIA COSECHADA A MÁQUINA

La mecanización total de la vendimia, constituye hoy día una realidad, gracias a la existencia de las cosechadoras integrales, cada vez más perfeccionadas y contando con una necesaria adaptación del sistema de cultivo. Su uso será especialmente necesario en situaciones de viñedo extensivo y acuciado por una progresiva falta de mano de obra temporera y siempre que el valor de las producciones no permita continuar con las vendimias manuales.

Sí  las características de la vendimia mecánica, no son correctas, los vinos obtenidos deberían ser de inferior calidad respecto de los procedentes de vendimias manuales, donde la integridad de los racimos es notablemente mayor. Especialmente en vendimias blancas, donde se acusa una mayor sensibilidad a las vendimias rotas, y menos en las tintas, donde este problema no es tan importante.

Contando con una tecnología adecuada, no se debe ni puede renunciar a la mecanización de la vendimia, pues las diferencias de calidad observadas sobre un vino procedente de la misma vendimia cosechada manual o mecánicamente, son realmente mínimas.

TRANSPORTE DE LA VENDIMIA MECÁNICA

En la vendimia mecánica el transporte es un factor, que respecto de la vendimia tradicional, adquiere una gran importancia en la calidad de la uva cosechada, o mejor dicho en paliar el mayor o menor demérito que siempre sufre una vendimia que se transporta.

En primer lugar se debe prever un número suficiente de elementos de transporte, con el propósito de reducir el tiempo empleado en el ciclo de transporte y especialmente sus tiempos muertos. En ningún caso los tiempos de transporte deberán ser superiores a una media hora utilizando contenedores convencionales, ampliándose este tiempo en caso de utilizar recipientes especiales.

La elección del tipo de contenedor también tiene su importancia, pues en este tipo de vendimia sucede lo contrario a la manual; siendo lo ideal transportar la uva en grandes volúmenes, ya que dado el estado de la vendimia, ésta no se va a estrujar más y por otra parte las oxidaciones se reducen de manera notable.

En el transporte, la separación rápida del mosto del resto de la vendimia, supone una importante mejora de la calidad, al frenar las indeseables maceraciones con las partes sólidas de la uva; habiéndose propuesto instalar en las cosechadoras de vendimia blanca, un sistema de extracción completa de mosto; aunque una solución más racional consiste en que los remolques de transporte, tengan un falso o doble fondo de chapa perforada o similar, que permita la separación por gravedad del mosto del resto de la vendimia. En este caso la evaluación de las muestras en la bodega debe ser doble, una para este mosto de escurrido y otra para la vendimia situada por encima.

La temperatura de la vendimia juega un papel importante en la aceleración de los fenómenos de demérito antes citados. Este problema se agudiza en países o zonas productoras de altas temperaturas en la época de vendimia, proponiéndose vendimiar con la cosechadora en las horas nocturnas de menor temperatura, cuestión que puede hacerse sin dificultad con ayuda de los focos y faros que poseen estas máquinas; e incluso llegar a refrigerar la vendimia con ayuda de bastones criogénicos acoplados a un grupo de frío portátil o también mediante la adición de anhídrido carbónico en estado sólido o licuado. El cálculo de la cantidad de hielo seco o de la nieve carbónica necesarios para refrigerar la vendimia.

El hielo seco es difícil de manipular y sobre todo de homogeneizar con la masa de vendimia, prefiriéndose utilizar anhídrido carbónico licuado dentro de un recipiente de presión más o menos grande y aplicarlo sobre la vendimia con una trompeta difusora, formando nieve carbónica sobre la misma.

En cuanto a los materiales utilizados en la construcción de los contenedores de transporte, no deberán ceder a la vendimia compuesto alguno, tales como metales (hierro, cobre, etc.), solventes orgánicos de pinturas, estireno del poliéster, etc. Siendo el acero inoxidable el material ideal, siguiéndole el acero al carbono revestido de resinas alimentarias o bien de plástico también de uso alimentario. La limpieza de los contenedores una vez descargada la vendimia, debe ser obligatoria y realizada de manera concienzuda; debiendo disponer en la bodega de una zona especialmente preparada para la limpieza de los remolques, dotada de un punto de agua limpia a presión y también de aire comprimido. En algunas ocasiones los remolques se lavan primero con agua limpia y luego con agua ligeramente sulfitada, evitando de este modo cualquier proliferación microbiana.

Los contenedores profundos y estrechos son mejores desde el punto de vista de las oxidaciones, pues los más abiertos aumentan la superficie de oxidación de la vendimia; siendo ideales los remolques totalmente cerrados tipo cisterna, que se pueden hermetizar e incluso llenarlos con gas carbónico en la bodega, antes de su retomo en vacío a la bodega. Este gas puede proceder del desprendido por la fermentación alcohólica en la bodega, acumulándose en un depósito pulmón y dotándolo de una salida en la zona del lavadero de remolques antes descrita.

Las cisternas son los mejores contenedores, presentan la dificultad de su llenado desde la cosechadora, pues sus tolvas de acumulación al vaciar por volteo derraman parte de la vendimia por fuera de las mismas; pudiéndose solucionar utilizando una bomba de vendimia acoplada a la tolva de acumulación de uva de la cosechadora y transfiriéndola con ayuda de una tubería de gran sección.

La operación de sulfitado en el remolque, con una ligera dosis del orden de 2 a 3 gramos de anhídrido sulfuroso por Qm de vendimia, es una práctica de notable interés enológico para frenar las oxidaciones y el desarrollo de microorganismos. Siendo difícil de dosificarlo y mezclarlo con la masa de vendimia mecánica, proponiéndose para solventar este problema, instalar a la salida de la vendimiadora, un dosificador regulable de agua sulfitada o directamente con gas sulfuroso.

Por último, en cuanto al sistema de descarga del contenedor, lo mejor es hacerlo por medio de una tubería de vendimia, impulsando la uva por una bomba que puede llevar fija el propio remolque o acoplando otra en el descargadero de la bodega, que hacerlo por gravedad hacia una tolva convencional de recepción de uva.

INSTALACIONES DE DESCARGA Y PROCESADO EN BODEGA DE LA VENDIMIA MECÁNICA

La toma de muestras en la bodega supone una dificultad dada la heterogeneidad de la vendimia mecánica, pues las fracciones sólidas y líquidas están separadas, debiendo evaluarse bien una muestra media representativa o bien el mosto y la vendimia por separado. En el caso de realizarse un presulfitado de la vendimia en el viñedo, éste deberá medirse y tenerse en cuenta para su definitiva dosificación.

Como ya se comentó anteriormente, es indispensable disponer a la salida de la descarga de la vendimia, de un lavadero de remolques, con los correspondientes puntos de agua a presión, aire comprimido y ocasionalmente gas carbónico procedente de la fermentación.

La descarga de la vendimia en la bodega debe hacerse lo más rápidamente posible, así como procesarla también con celeridad; lo que exige, respecto de la vendimia tradicional, unas instalaciones sobredimensionadas en su capacidad o rendimientos. Esta puede hacerse sin tolvas de recepción, por medio de bombas de vendimia, hacia la siguiente maquinaría o instalaciones de procesado y utilizando tuberías de vendimia convencionales, cuyas características se describirán más adelante. Las bombas de vendimia deberán tratar lo más suavemente posible la uva, pero fundamentalmente serán resistentes y fácilmente desatrancabas, pues con este tipo de vendimia siempre acompaña una gran cantidad de materiales peligrosos para la maquinaria: sarmientos, madera vieja, fragmentos de postes, anclajes metálicos, alambres, etc. Las bombas de pistón alternativo o las de tornillo de desplazamiento positivo, son las que mejor cumplen este cometido.

En el caso de emplearse tolvas de recepción, éstas deberán tener suficiente capacidad para albergar al menos la vendimia de un contenedor de transporte, así como disponer de un elevado rendimiento de procesado, para limitar en lo posible los factores de demérito antes citados. Debiendo estar construidas con materiales inertes frente al mosto y mejor en chapa de acero inoxidable.

A las tolvas también es posible aplicarles un sistema de inertización frente a las oxidaciones, descargando sobre las mismas anhídrido carbónico procedente de la fermentación alcohólica de las vendimias, siendo canalizado por medio de conducciones y acumulándolo en un depósito pulmón de regulación; para destinarlo a las tolvas o también para el llenado de contenedores herméticos de vendimia mecánica que retoman limpios y vacíos a los viñedos.

La gran cantidad de mosto que contiene la vendimia mecánica, obliga a que las tolvas sean totalmente herméticas, utilizando necesariamente uno o varios tornillos sinfín para el movimiento de la vendimia y debiendo observarse una serie de precauciones en la descarga de la vendimia. Cuando se vacía un contenedor de vendimia mecánica, el mosto que escurre arroja generalmente un caudal instantáneo superior al de la maquinaria de procesado, especialmente en la bomba de vendimia, suponiendo a veces un importante derrame y pérdida del mismo. Para evitarlo, en las tolvas se instala un dispositivo separador de mostos, que puede tratarse de una rejilla situada por debajo del tomillo sinfín o bien de un cilindro perforado de 0,8 a 1,0 metro en la salida del mismo; prefiriéndose el último sistema, por ser más fácil la limpieza de los orificios que siempre se obstruyen con fragmentos de las partes sólidas de la uva.

Al contener la vendimia mecánica una gran cantidad de impurezas rígidas, las máquinas de procesado deberán estar protegidas frente a las mismas, de tal forma que se construyen muy robustas y con gran facilidad de acceso para despejar los frecuentes atascos que se ocasionan. Aunque muchos autores no aconsejan el estrujado y despalillado en este tipo de vendimias, ya que en teoría su estado físico hace que sea una operación inútil, es conveniente hacerla pasar por la máquina desgranadora o despalilladora, que actúa como un eficaz elemento de limpieza, mejorando la calidad de la vendimia procesada y anulando los problemas de obstrucciones en el resto de la maquinaria que le sigue.

El sulfitado de la vendimia se debe realizar cuanto antes, siendo lo mejor inyectar una solución de anhídrido sulfuroso en agua sobre la tubería de vendimia y a la salida de la bomba de impulsión; mediante una bomba dosificadora de caudal regulable y teniendo en cuenta un posible presulfitado de la vendimia en los contenedores de transporte.

A partir de este punto, la elaboración en tinto continúa con el mismo esquema de proceso que una vendimia de recolección manual, ocurriendo lo mismo en la de vinos blancos y rosados; aunque en estos últimos se debe tener una especial prevención en las siguientes operaciones:

- Desfangado lo más enérgico posible, para obtener mostos muy limpios exentos de partes sólidas de la uva, que contienen polifenoles oxidables y también enzimas oxidantes.

- Siembra de levaduras para acelerar el arranque de la fermentación alcohólica, evitando por una parte una excesiva proliferación de bacterias lácticas que se multiplican con gran rapidez en medios ricos de azúcar, y por otra, el desarrollo de levaduras indeseables para un adecuado desarrollo de la misma; todas ellas procedentes de cosechadoras y contenedores, de vendimia mal higienizados y con tiempos de transporte excesivamente elevados.

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